Por la Iglesia Torre Fuerte
Jesús dijo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). De la manera que hablan, predican, enseñan y practican muchos hoy en día, parece como si Jesús hubiera dicho: “… Bautizándolos EN LOS TÍTULOS”, o “EN LOS NOMBRES”, pero ¡Él no dijo así!
El bautismo es un tema de mucha importancia, y por esto el diablo ha querido causar confusión alrededor de este tema, aunque en la Biblia se halle bien claro. En el Nuevo Testamento el bautismo es mencionado muchas veces, y en el libro de los Hechos podemos ver que era una de las primeras cosas que hacían cuando alguien quería mostrar su adhesión a Jesucristo, o cuando a alguien se le hablaba o comunicaba el Evangelio — Buenas Nuevas.
El Señor Jesús le dio importancia al bautismo al mencionarlo entre sus últimas palabras e instrucciones. Es importante que analices lo que dice la Palabra de Dios acerca del bautismo en agua, y veas lo que está claramente expuesto. ¿Por qué dijo Jesús algo en la Gran Comisión, pero luego vemos que los discípulos siempre bautizaron en el Nombre de Jesús? ¿Por qué dijo Jesús una cosa y los discípulos aparentemente practicaron otra?
Jesús hablaba en parábolas
Primeramente, debemos recordar que Jesús siempre hablaba en parábolas, con el propósito de presentar la verdad de tal forma que solo los que “tienen oído para oír, oigan”. No era tanto para explicar o aclarar la verdad, sino para esconderla entre palabras, y luego el Espíritu Santo aclararía su significado. O sea que todo aquel que buscare con sinceridad y honestidad, y al escudriñar las Escrituras, hallaría esa Verdad.
Notemos lo que la misma Biblia dice acerca de esto: “Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? Él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado…” (Mateo 13:10-15). “Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba; para que se cumpliese lo dicho por el profeta…” (Mateo 13:34-35).
El propósito de hablar en forma parabólica era esconder la verdad. Por eso hay que ver el sentido de lo que decía Cristo, escudriñar por su verdadero significado, y luego ver en el resto de la Biblia cómo entendieron sus contemporáneos lo que Él había dicho — en este caso, los apóstoles.
Tal vez alguno dirá que Jesús no hablaba en parábolas cuando estaba a solas con sus apóstoles. Sin embargo, cuando Jesús ascendió no lo hizo solo en presencia de los apóstoles, sino de un gran número de discípulos. En 1 Corintios 15:6 el apóstol Pablo nos da a entender que había más de quinientas personas presentes. Mateo nos dice que, entre los que allí estaban, algunos todavía “dudaban” (Mateo 28:17). Por lo tanto, Jesús todavía estaba ante un grupo donde hablaría en forma parabólica, como de costumbre.
Evidencia en el libro de los Hechos
El primer incidente lo hallamos en Hechos capítulo dos, cuando Pedro predicó en el Día de Pentecostés. Al recibir los ciento veinte el Espíritu Santo, se congregó “toda Jerusalén” a causa de ese fenómeno. Al estar predicando, sus oyentes sintieron tal convicción que interrumpieron el discurso de Pedro con la exclamación: “Varones hermanos, ¿qué haremos?”. Esa pregunta no era solo para Pedro, sino que “dijeron a Pedro y a los otros apóstoles”. Pedro respondió: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38).
La respuesta a “¿qué haremos?” fue: que se arrepintieran, que se bautizaran en el nombre de Jesucristo, y que recibieran el Espíritu Santo. Esto ocurrió solo diez días después de lo dicho por el Señor Jesús antes de ascender. Las palabras de Jesús todavía estaban frescas en la mente de los apóstoles. Sin embargo, cuando Pedro dice que se bauticen, no les dice que lo hagan “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, sino “en el nombre de Jesucristo”. ¿Por qué? Porque ellos entendieron lo que Jesús quería decir, ¡y le obedecieron!
Mateo 28:19 es el mandamiento, pero Hechos 2:38 es el cumplimiento.
Si hubiera sido un error, Pedro lo podría haber corregido más adelante, pero nunca cambió. De hecho, la iglesia primitiva siempre bautizaba en el nombre del Señor Jesús (Hechos 8:12, 8:16, 10:48, 19:5).
Importancia del bautismo para la salvación
Hablando con Nicodemo, Jesús le dijo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5). Nacer “de agua y del Espíritu” es ser bautizado en agua y recibir el bautismo del Espíritu Santo. En Marcos 16:16, Jesús dijo: “El que creyere y fuere bautizado será salvo”. Y en 1 Pedro 3:21: “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva”.
¿Por qué nos salva el bautismo?
La razón más importante es que es para el perdón de los pecados: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados…” (Hechos 2:38). También en Hechos 22:16: “Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre”.
El bautismo debe ser precedido por el arrepentimiento, y es un acto de fe y obediencia. Juan el Bautista predicaba “Arrepentíos…” (Mateo 3:2), el Señor Jesucristo predicaba “Arrepentíos…” (Mateo 4:17), y los apóstoles predicaban “Arrepentíos…” (Hechos 2:38).
En el nombre de Jesús
Jesús no mandó bautizar en tres títulos, sino en un nombre (Mateo 28:19; Lucas 24:47). Padre, Hijo y Espíritu Santo no son nombres propios, sino atributos de Dios (Isaías 9:6). El bautismo en el nombre de Jesús es válido “porque no hay otro nombre, bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).
Por inmersión
El bautismo en el nombre del Señor Jesús por inmersión está plenamente apoyado por la Biblia como el único bautismo válido (Hechos 8:38-39; Mateo 3:16; Romanos 6:4; Colosenses 2:12). El bautismo no debe ser administrado a bebés ni a niños; para ser bautizado se necesita creer y estar arrepentido.
Requisitos para ser bautizado
- Creer
- Estar arrepentido
- Que haya agua
- Un ministro aprobado
Si no has sido bautizado por inmersión en el nombre de Jesús (Hechos 2:38), necesitas hacerlo (Marcos 16:16). Entonces, ¿por qué te detienes?